• El juicio de los religiosos y los reproches del Mesías Jesús

    Durante una comida en casa de un fariseo en Jerusalén (finales del 32), Jesús pronuncia severos reproches contra los fariseos y los doctores de la ley. Lucas 11.38-54, el único evangelio que relata este episodio, describe un ambiente hostil en el que las autoridades religiosas buscan pruebas para condenar a Jesús. Sus palabras cortantes son en realidad un llamado a la conversión, ignorado por hombres cegados por el orgullo.

    San Lucas 11.38-54 (Reina-Valera 1909) :
    Y el Fariseo, como lo vió, maravillóse de que no se lavó antes de comer.Y el Señor le dijo: Ahora vosotros los Fariseos lo de fuera del vaso y del plato limpiáis; mas lo interior de vosotros está lleno de rapiña y de maldad.Necios, ¿el que hizo lo de fuera, no hizo también lo de dentro?Empero de lo que os resta, dad limosna; y he aquí todo os será limpio.Mas ¡ay de vosotros, Fariseos! que diezmáis la menta, y la ruda, y toda hortaliza; mas el juicio y la caridad de Dios pasáis de largo. Pues estas cosas era necesario hacer, y no dejar las otras.¡Ay de vosotros, Fariseos! que amáis las primeras sillas en las sinagogas, y las salutaciones en las plazas.¡Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! que sois como sepulcros que no se ven, y los hombres que andan encima no lo saben.Y respondiendo uno de los doctores de la ley, le dice: Maestro, cuando dices esto, también nos afrentas á nosotros.Y él dijo: ¡Ay de vosotros también, doctores de la ley! que cargáis á los hombres con cargas que no pueden llevar; mas vosotros ni aun con un dedo tocáis las cargas.¡Ay de vosotros! que edificáis los sepulcros de los profetas, y los mataron vuestros padres.De cierto dais testimonio que consentís en los hechos de vuestros padres; porque á la verdad ellos los mataron, mas vosotros edificáis sus sepulcros.Por tanto, la sabiduría de Dios también dijo: Enviaré á ellos profetas y apóstoles; y de ellos á unos matarán y á otros perseguirán;Para que de esta generación sea demandada la sangre de todos los profetas, que ha sido derramada desde la fundación del mundo;Desde la sangre de Abel, hasta la sangre de Zacarías, que murió entre el altar y el templo: así os digo, será demandada de esta generación.¡Ay de vosotros, doctores de la ley! que habéis quitado la llave de la ciencia; vosotros mismos no entrasteis, y á los que entraban impedisteis.Y diciéndoles estas cosas, los escribas y los Fariseos comenzaron á apretarle en gran manera, y á provocarle á que hablase de muchas cosas;Acechándole, y procurando cazar algo de su boca para acusarle.
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